El pasado 28 de abril, el Gobierno incluía en el real decreto-ley, la habilitación parcial del mes de agosto para la celebración de vistas y el transcurso de plazos procesales entre los días 11 y 31. Con esta medida, se pretendía recuperar el tiempo perdido durante el confinamiento en pleno estado de alarma. Sin embargo, y como era de esperar, ésta causó desde el principio un gran malestar entre abogados y procuradores. Ya que, entre otras cosas, se trata de una medida que vulnera el descanso de los profesionales. A estas críticas se suman las del Consejo General de la Abogacía, así como las de diferentes Colegios de Abogados. Todos ellos constatan que la medida, lejos de resolver los problemas, está causando perjuicios a los profesionales de la Abogacía.

En un comunicado, la Abogacía Española difundió un comunicado en el que expresa su malestar por la medida de que los plazos procesales (y las citaciones previas) sigan corriendo entre los días 11 y 31 de agosto, un mes dedicado a las vacaciones.

«La habilitación parcial del mes de agosto no es la solución a problemas estructurales y asuntos paralizados que llevan años agrandándose»

Tanto la Abogacía Española, como los Colegios de Abogados, están de acuerdo en que esta vía no era la solución. Ambos han recordado que se trata de una situación injusta para los letrados, ya que afecta a su derecho a la conciliación y al descanso.

Desde su punto de vista, la solución pasaba más por enfocarse en problemas “estructurales”, y proponer reformas a gran escala, como “habilitar más personal, medios, inversiones y refuerzos”. Denuncian que esta medida exprés de la habilitación parcial del mes de agosto en tres semanas no resolverá la bola de nieve de asuntos paralizados y listas de espera que lleva años agrandándose.

Otra quejan que expresan desde el Colegio de Abogados es que no se ha respetado el compromiso de los órganos de gobierno del Poder Judicial y del Ministerio de Justicia de que no se iban a practicar notificaciones en agosto. Y añaden que se están recibiendo notificaciones de asuntos que no son urgentes. Además de que según expresan, “se trata de una medida poco efectiva, pues en los juzgados gran parte del personal, así como jueces y letrados, disfrutan de días de descanso, por lo que la mayoría de los escritos no se tramitarán hasta septiembre”.

Estas notificaciones han cogido por sorpresa a los letrados. Muchos no han dudado en exponer en redes su malestar sobre esta carga de trabajo inesperada en vacaciones. La mayoría coinciden en que un agosto hábil es ineficaz para resolver un problema anterior al confinamiento y mucho más complejo.

Críticas del Consejo Andaluz de Colegios de Abogados

También el Consejo Andaluz de Colegios de Abogados se ha querido pronunciar sobre este tema, alertando que la habilitación parcial del mes de agosto “atenta gravemente” al ejercicio del derecho de defensa. En la nota apuntan que consideran de una “intolerable desconsideración” que se reciban notificaciones de forma indiscriminada sobre todo tipo de asuntos “sin razón de urgencia ni justificación alguna”.

Por su parte, desde el Ilustre Colegio de Abogados de Santa Cruz de la Palma indican que “los profesionales de la abogacía y la procura hemos empezado a recibir notificaciones desde el día 11, la mayoría de ellas, absolutamente alejadas de las que el Consejo General del Poder Judicial a través de su comisión permanente en su día recomendó que se notificaran durante estos 20 días”. Según explican, “todos los abogados y abogadas nos hemos visto bombardeados con decenas de resoluciones firmadas el día 31 de julio y notificadas el día 11 de agosto, con los consiguientes plazos que comienzan con cada notificación, ello en los casos en los que bien el Juez o el LAJ ha decidido cogerse las vacaciones en Agosto, o bien estamos siendo notificados diariamente de todas las resoluciones, diligencias, señalamientos y demás… en aquellos casos en los que el Juzgado de turno ha decidido disfrutar de sus vacaciones en otro momento”.

Desde este órgano concluyen que “Las vacaciones no son un lujo prescindible. Las vacaciones constituyen para los Letrados y letradas la posibilidad de desconexión y de convivencia con nuestras familias y amistades, a las que, por nuestra profesión, tanto tiempo les robamos durante el resto del año”.

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