El 1 de septiembre entra en vigor el texto refundido de la Ley Concursal, un documento, en teoría, con pocas novedades de calado más allá de su estructura, que armoniza la legislación actual y la prepara para su gran reforma, la transposición de la directiva europea, que podría llegar en 2021.

Desde su aprobación en 2003, la Ley Concursal ha sido modificada en 28 ocasiones, lo que ha generado incongruencias, problemas interpretativos y una alteración sistemática de su contenido que habían derivado en un problema de seguridad jurídica, según el Ministerio de Justicia.

La nueva norma, informada por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), el Consejo Fiscal y las Secretarías Generales Técnicas de Justicia y Asuntos Económicos, es fruto del mandato del Parlamento para “refundir, armonizar, clarificar y ordenar” la legislación, y está dividida en tres libros.

El primero de ellos, compuesto por más de una docena de títulos, está relacionado con los concursos de acreedores o antiguas suspensiones de pagos. Tras este, se desarrolla el derecho preconcursal, donde se regulan aspectos como las comunicaciones y los acuerdos de financiación, en tanto que el tercero versa sobre las normas de derecho internacional privado.

FUENTE: Expansión

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