La incorporación de inteligencia artificial, analítica avanzada y robótica aplicada a los procesos judiciales facilita la toma de decisión y ayuda en la deliberación. El manejo de fuentes de información cada vez más variadas, la localización de términos específicos dentro de expedientes muy voluminosos o el tratamiento de archivos de voz e imagen, son algunos ejemplos que ayudan a la función judicial. Otro ejemplo interesante es la búsqueda de proposiciones de respuesta estándar a demandas que se generan de forma automatizada.

En este artículo se analiza si el deseado proyecto «Papel cero» en la Administración de Justicia podrá conseguirse a corto plazo o si debe aplicarse otro foco a la eliminación de documentos físicos en nuestro sector.

Actualmente, en nuestro país se contabilizan más de 2,3 millones de asuntos en trámite, una actividad intensa que involucra a su vez a más de 200.000 profesionales privados del derecho entre abogados, procuradores, graduados sociales… Una enorme red de trabajo que funciona y se organiza alrededor de la gestión de las ideas y los documentos, muchos en formato papel, otros en formato electrónico y la inmensa mayoría en ambos soportes dependiendo del momento.

¿Será la inteligencia artificial una respuesta eficaz para la Justicia y el Derecho?

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