Principales claves del Impuesto sobre el Patrimonio

Impuesto sobre el Patrimonio

El Impuesto sobre el Patrimonio, o comúnmente conocido como el impuesto sobre los ricos, supone uno de los deberes tributarios más particulares de la Hacienda Española. Y es que, si bien cualquier persona física está obligada a su presentación, existe un criterio que acota drásticamente su radio de participación.

Atendiendo a la teoría, Hacienda sigue dos condiciones para establecer qué personas están obligadas a presentar el Impuesto sobre el patrimonio: que el resultado después de hacerlo salga a pagar aplicando las deducciones y que, aun saliendo negativo, la suma de los bienes y los derechos supere los dos millones de euros.

No obstante, la norma también apunta la existencia de una base imponible mínima a partir de la cual resulta obligatoria la presentación de este tributo. Es aquí donde radica la diferencia que separa a las personas afectadas y no afectadas por el Impuesto sobre el patrimonio, y es que solo aquellas con más bienes no pueden eludir este trámite.

 

¿Cuál es el límite para no presentar este impuesto?

Como sucede con la declaración de la Renta, el impuesto sobre el patrimonio es uno que se aplica individualmente, pero a diferencia del primero, se trata de un tributo que no atiende a los ingresos anuales o transacciones, sino al patrimonio personal de las personas físicas, en concreto, a la valoración de sus bienes y derechos.

Esto hace que solo tengan que realizar su gestión aquellas personas con un alto nivel de riqueza, con independencia del número de bienes o derechos, de acuerdo con los dos límites citados anteriormente. El impuesto sobre el patrimonio data de 1978 y desde sus inicios, su administración recaía sobre el Estado. No obstante, ese poder se cedió a cada una de las autonomías en el marco legal de la Ley 19/1991, de 6 de junio.

Pues bien, si nos vamos a la Comunidad Autónoma de Andalucía, la obligatoriedad de hacer el impuesto sobre el patrimonio pasa por que una persona supere los 700.000 euros en la valoración de su patrimonial personal. Además, en ese cálculo debemos excluir el valor de la vivienda cuando no supere los 300.00 euros.

Aunque al tratarse de un tributo cedido, hay algunas Comunidades Autónomas que se rigen por otros criterios, como Aragón, que cuenta con un límite en la base imponible de 400.000 euros. Cataluña y Extremadura, por su parte, marcan el tope en 500.000, mientras que Valencia lo hace también en la misma cantidad, pero con hasta un millón para personas con discapacidad.

 

¿A cuánto asciende el Impuesto sobre el Patrimonio?

Al tratarse, como indicábamos anteriormente, de un tributo cedido, la cantidad exacta a pagar por cada contribuyente depende de la comunidad autónoma donde tenga su residencia fiscal. Así, el porcentaje a aplicar sobre el patrimonio neto puede oscilar entre el 0,2% y el 2,5%, aunque también debemos tener en cuenta que hay ciertas bonificaciones que pueden hacer descender estas cifras.

A modo de ejemplo, así actúan algunas de las Comunidades Autónomas de nuestro país:

  • Andalucía, Cantabria y Galicia, del 0,24% al 3,03%.
  • Asturias del 0,22% al 3%.
  • Baleares del 0,28% al 3,45%.
  • Cataluña del 0,21% al 2,75%.
  • Extremadura del 0,3% al 3,75%.
  • Murcia del 0,24% al 3%.
  • Valencia del 0,25% al 3,12%.
  • Madrid: no paga cuota. Está bonificada en un 100%.

 

¿Qué bienes incluye el IP y cuáles quedan exentos?

De forma general, el impuesto sobre el patrimonio recoge cualquier bien o derecho del que sea poseedora una persona física. Sin embargo, como ocurre con el límite para su presentación, podemos excluir algunos de ellos por no tenerse en cuenta a la hora de calcular la base imponible, que es lo verdaderamente fundamental para realizar el modelo 714.

La vivienda, como indicábamos con anterioridad, es el principal, siempre que su valor no supere los 300.000 euros (para residentes en la comunidad autónoma de Andalucía). Esto significa que su la vivienda tiene un coste de 400.000 euros, esa persona solamente tendrá que aportar 100.000 euros al cálculo de la base imponible.

Tampoco formará parte de esa estimación el patrimonio empresarial y profesional, es decir, los bienes necesarios para el desarrollo de una actividad económica. Como también quedarán excluidas determinadas inversiones, como los planes de pensiones, PPA, planes empresariales o contratos de seguro colectivo.

El ajuar doméstico es otro de los principales bienes exentos del Impuesto sobre el patrimonio. Esto es, cualquier mueble, electrodoméstico o utensilio del hogar. De la misma forma, quedan fuera del cálculo algunas obras de arte, recogidas en el artículo 4.3 de la Ley 19/91.

 

¿Cuándo y cómo presentar el Impuesto sobre el Patrimonio 2020?

De la misma forma que ocurre con la declaración de la Renta, la campaña del impuesto sobre el patrimonio comienza el 7 de abril, aunque a diferencia de la primera, su presentación solamente estará sujeta a gestiones telemáticas a través del portal de la Agencia Tributaria.

No obstante, la complejidad que requiere la realización de este impuesto hace realmente necesario que un equipo profesional se encargue de su supervisión, garantizando la optimización del impuesto y evitando problemas con la Administración Pública.

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