Negligencias médico estéticas: La importancia del consentimiento informado 1

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Ya sea para corregir una pequeña imperfección o para mejorar deficiencias físicas, la medicina estética ha ido adquiriendo más y más relevancia con el paso de los años. Generalmente, los casos alcanzan el objetivo deseado, aunque resulta alarmante el aumento de denuncias por mala praxis hacia los facultativos (negligencias).

Cuando una persona decide mejorar su aspecto físico, una de las opciones cada vez más demandadas para hacerlo es acudir a una clínica privada especializada en cirugía plástica y reconstructiva. Sin embargo, en ocasiones estos pacientes descubren cómo el remedio se convierte en algo peor que la enfermedad por una mala praxis del profesional.

A veces por un error en el diagnóstico, otras por incompatibilidades fisiológicas o un uso incorrecto de la maquinaria o del tratamiento, es en este marco cuando aparece la negligencia médica estética, causando resultados nefastos que pueden afectar a la salud física y mental del paciente.

 

Diferencias entre medicina estética y medicina asistencial

Para entender qué es la medicina estética, lo primero que debemos comprender es la diferencia que existe con respecto a la medicina convencional, y es que la primera se elige para mejorar la apariencia física y la segunda, para reparar una dolencia.

Es importante dejar claro ese aspecto, ya que provoca la diferenciación de las obligaciones del médico en una y otra. Así, en la medicina asistencial o curativa nos encontramos ante una obligación de medios y en la medicina satisfactiva o estética el resultado debe ser, sino el esperado por el paciente fruto de unas expectativas irreales, similar a lo esperado.

Aunque no todo mal resultado es reclamable, pues la realidad es que hay que atender a cada caso concreto, la información facilitada por el médico y la cirugía concreta que se ha realizado.

De esta forma, el descontento del paciente con el resultado, simplemente porque esperaba otro final, no es reclamable siempre que el médico haya informado con rigurosidad de todos los aspectos de la cirugía y haya actuado correctamente conforme a su lex artis, aunque el paciente concreto discrepe.

 

Obligaciones del facultativo en un caso de negligencia médica

Además de la lex artis que deben asumir todos los profesionales médicos, esto es, el conjunto de reglas y criterios que todo facultativo tiene que seguir para la atención del paciente, en la medicina satisfactiva o estética las obligaciones se tornan en mayores.

De hecho, lo son desde el primer contacto con el cliente, incluso antes, ya que la publicidad que hacen las propias clínicas con modelos de cuerpos perfectos que, evidentemente, no han pasado por estas cirugías, comienza por generar unas expectativas irreales en el cliente.

A ello debemos sumar la obligación del médico a informar escrupulosamente de todo el procedimiento, de las posibles complicaciones o de las circunstancias que debe asumir el paciente para evitar esas posibles complicaciones.

Para ello, se firma un consentimiento informado. Lo que ocurre es que la mayoría de las clínicas no dedican un tiempo real en explicar este proceso, limitándose a indicar dónde firma el paciente. En ese caso, el consentimiento informado se convierte en nulo, ya que al paciente no se le han comunicado las circunstancias concretas de su caso, sino que se le ha remitido un contrato de adhesión sin particularidades de su problema.

Por ejemplo, si una señora quiere realizarse una mamoplastia de aumento y es fumadora, el médico deberá incidir enormemente en las consecuencias que puede tener esa circunstancia concreta en la cicatrización de la operación, informando a la clienta desde cuándo y hasta cuándo no debe fumar. No basta con que en el consentimiento informado exista una pequeña cláusula que indique que no se puede fumar porque no está estableciendo los riesgos de este hecho.

En resumen, podríamos estableces que, a menor urgencia de la intervención, la información del paciente debe ser mayor y más rigurosa, debiendo ser máxima en las intervenciones estéticas y, en general, en las denominadas cirugías voluntarias.

¿Y si el mal resultado es consecuencia de alguna acción u omisión del paciente?

La información que el facultativo facilite al paciente acerca de los riesgos a los que se enfrenta a la hora de someterse a una cirugía será determinante para determina su éxito o fracaso. Volviendo al ejemplo anterior, si a esa paciente que solicita una mamoplastia de aumento no se le informa que al ser fumadora puede surgir un necrosamiento de la herida y, por consiguiente, no obtener un resultado satisfactorio, la responsabilidad será del médico.

Pero si efectivamente se le informa de todo ello y aun así la paciente asume el riesgo de fumar acortando el periodo que le indique el profesional, no podrá entenderse que estemos ante una negligencia médica, por mucho que el resultado no sea el deseado.

 

Las consecuencias de una negligencia médica

Cuando se ha llevado a cabo una mala praxis por parte del profesional médico, el paciente tiene derecho a reclamar por daños y perjuicios, que normalmente abarcan el coste de la operación, el coste de una segunda operación que repare la negligencia y los daños morales que ha ocasionado esta situación.

Esto deberá reclamarse mediante un procedimiento judicial, pero, además, la negligencia médica también puede tener como consecuencia la expulsión de la Sociedad Española Plástica, Reparador o Estética (SECPRE) del cirujano.

Es entonces cuando interviene Jurand Abogados, aconsejando a los clientes recopilar toda la información desde antes de la operación y con más detalle documentar el postoperatorio. Además, será muy importante que conserven copia del consentimiento informado que firmaron en su momento, además de aconsejar acudir a otro médico estético que valore el asunto y realice una pericial, ya que esto, aunque no determinante, sí será fundamental en el procedimiento.

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